El ébola un esfuerzo necesario de Occidente

La Salud y la enfermedad están separadas por una delgada línea, que cuando se traspasa te hace ver con otra perspectiva lo que ocurre en el otro lado. La reciente aparición de un brote de ébola,  que tal como informa “The New England Journal of Medicine” del 7 de agosto, tuvo su inicio en Guinea  Conakry  y que ha supuesto un agravamiento de las condiciones ya críticas del continente africano y más concretamente de los países limítrofes, Liberia y Sierra Leona, ha generado una verdadera tragedia humanitaria.

Médicos Sin Fronteras advirtió en el mes de Marzo de la magnitud y la dificultad del control del brote. Desde entonces han sido más de un millar de personas las que han cruzado esta línea que desgradaciadamente no tiene camino de vuelta.

Se dan dos circunstancias fundamentales para entender la facilidad en la expansión del brote y lo complicado de su control, el primero de ellos es el espacio geográfico donde se está desarrollando, países de la llamada “África occidental”, donde hasta ahora no se conocía el virus, procediendo sobre todo de núcleos urbanos muy poblados; en segundo lugar, la carencia de medios, equipamientos y condiciones higiénicas necesarias para establecer unas medidas eficaces de protección.

La situación actual reclama actuaciones con carácter urgente, para controlar una enfermedad que, desgraciadamente no posee ni tratamiento ni vacunas, basadas en dos  líneas: una movilización regional excepcional, tal y como reclama Médicos sin Fronteras y propiciar unas líneas de trabajo e investigación para obtener a corto /medio plazo un tratamiento eficaz de esta enfermedad. Mientras tanto, seguirán cruzando esta delgada línea miles de personas sin billete de vuelta.

Por | 2019-03-25T13:53:22+01:00 18 de agosto , 2014|Blog|

About the autor:

Manuel Ruiz Roldan
- Licenciado en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina. Universidad de Málaga (Finalizado en 1991).
- Doctor en Medicina, sobresaliente “cum laude”. Universidad de Málaga.
- Especialista en Urología. Médico Interno Residente en el Hospital Regional de Málaga (1992-1997).